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Aconcagua 6.962 mts - Argentina
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Ropa
- Ropa Casual de viaje.
- Par de mitones de polar o lana.
- Gorro Polar o pasamontañas.
- Par de medias de montaña (2).
- Camisa ligera (2).
- Campera para viento.
- Pantalón de polar.
- Par de guantes ligeros.
- Sombrero para sol.
- Par de medias ligeras (4).
- Par de botas de trekking.
- Camisetas de polipropileno (2).
- Campera polar.
- Pantalón ligero.
- Pantalón para viento.
Tecnología
- Cámara fotográfica digital.
- Cámara de video digital.
- Baterías de repuesto.
- Notebook (1).
- Paneles solares (2).
- BAtería de Acumulación de carga.
- Teléfono Satelital Unifón Global.
- Cámara fotográfica Reflex 35mm.
- Películas y baterías de repuesto. |
Accesorios
- Cuchillo de bolsillo.
- Mochila grande.
- Par de bastones de esquí.
- 1 Botella de Bencina Blanca
- Tienda de montaña.
- Colchoneta aislante.
- Cremas para sol y labios (Factor 40).
- Equipo personal de limpieza.
- Bolsos grandes con doble cierre.
- Bolsas plásticas.
- Lámpara de cabeza y foco repuesto.
- Par de lentes de montaña (2).
- Mochila pequeña.
- Calentador.
- Juego de utensilios.
- Saco de dormir (-20°C).
- Kit personal de primeros auxilios.
- Botellas para agua (2).
- Baterías para linterna de cabeza.
- Bolso pequeño con doble cierre. |
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Itinerario
La Expedición a Aconcagua durará unos diez días. Partiendo desde la ciudad de Mendoza se accede al Cordón Montañoso de Los Andes llegando a Puente del Inca a 180 Km de la ciudad. La aproximación al campo base de la montaña se realiza a través de caminatas entre 6 a 8 horas diarias. A partir de campamento base Plaza de Mulas situado a 4.250 m. se emplazarán dos campos de altura. El primero, Nido de Cóndores, a 5.300 m. y el segundo en Berlín, a 5.850m. Desde este último se realizará el intento a su cumbre principal de 6.962 m. en un tiempo de 7 a 8 horas. La permanencia en la cumbre dependerá de las condiciones climáticas que se presente. Con condiciones óptimas se puede descender al campo base, para así retornar a Puente del Inca al siguiente día.
| 04/02 |
Viaje de Ciudad de Mendoza a Puente del Inca. |
| 05/02 |
Ir a campo base de Pared Sur de Aconcagua (4.200m.) |
| 06/02 |
Ir a campo base de ruta normal de Aconcagua (4.250m.) |
| 07/02 |
Día de descanso en Hotel Plaza de Mulas. |
| 08/02 |
Ir a campo 1 (Nido de Cóndores) 5.300m |
| 09/02 |
Ir a campo 2 (Berlín) 5.850m. |
| 10/02 |
Intento de cumbre. Descenso a campo base. |
| 11/02 |
Día extra por mal tiempo |
| 12/02 |
Descenso desde campo base a Puente del Inca. |
| 13/02 |
Regreso a Mendoza. |
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Fecha: 4 de Febrero de 2001. 
Camino a Confluencias
Dispuesto a hacer de esta travesía un paseo, Heber Orona comenzó el cuarto ascenso de las Siete Cumbres más altas del mundo. Con el Aconcagua de objetivo, Heber ya llegó a Confluencias, a 3200 metros de altura. Y aunque parezca mentira, parece que hoy cena pizza casera.
Son las 6 cuando suena el despertador. Sé que me tengo que levantar, pero también sé el día que me espera.
Tomo un remís a la terminal de ómnibus, aún hay oscuridad, poca gente circula en las calles.
El autobús sale a las 7 en punto. Mi memoria reconoce el camino, y decido que es mejor dormir un poco. Luego me espera una caminata con mucho peso en la mochila.
A las 10.45 arribo a Puente del Inca. Me dirijo hacia el puesto donde buscaré las mulas para llevar el resto del equipo.
Este servicio brindado por Aymará me reconforta ya que cuento con mulas para ir a Confluencias, a 3200 metros. Y pasado mañana para ir a Plaza de Mulas, campamento base situado a 4250 metros.
El bolso sólo pesa 33 kilos, esto es debido a que cuento con todos los servicios logísticos brindados por la gente de esta agencia, y gracias a eso me evito estar llevando calentadores, ollas, comida, etc.
Peso mi mochila para saber con cuántos kilos de electrónica cargaré, y la verdad que no me gusta mucho: 21 kilos a la espalda durante 40 kilómetros: ¡pobre de mi espalda!
Me acercan a la entrada del parque, presento la identificación de guía que posibilita mi ingreso, y así comienzo el ascenso a las 12.
Hago 45 minutos de caminata y me detengo a almorzar algo. Es tiempo de recuperar energías, la mochila me está matando, pero pronto hay un sándwich menos y medio litro de gaseosa también. Cargarlo en el estómago es mejor que en la espalda.
Hoy el sol está matándome y el poco viento que corre es caliente. Es una tortura, pero son 3 horas de caminata hasta Confluencias, donde estaré a salvo del calor y del peso.
Arribo a las 16 y me recibe Vivi, vieja amiga y famosa por estos lugares. Un juguito y ya estoy recuperado.
Un poco de conversación, unos mates cebados por mí (a no reírse que estaban buenos) y luego a armar la tienda Makalu, una que ya probé en Oceanía y resulta muy cómoda y fácil de armar.
Monto los paneles solares y pongo a cargar algo de baterías mientras escribo esto y bajo las fotos de la cámara digital.
Prendo el teléfono satelital y funciona a la perfección, eso significa que estamos comunicados una vez más desde mi escenario, la montaña.
Vivi dice que para hoy habrá pizzas. ¿Quién dijo que en la montaña no se puede estar como en casa?. Bueno, de todas formas habrá que probar, mañana les cuento qué tal la cocinera.
Tengo planeado ir a Plaza Francia, a 4200 metros, que es la base de la Pared Sur del Aconcagua, y con un desnivel de 2700 metros, una de las más bellas del mundo. Con sólo mirarla da miedo, pero lo bueno es que solo iré nada más que para hacerle fotos y así mostrárselas mañana.
Son las 19 y ya se puso el sol, empieza a refrescar, así que me abrigaré y me voy en busca de esas famosas pizzas.
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Fecha: 5 de Febrero de 2001.
Más calor que en las playas
Después de las pizzas y un buen descanso Heber decidió dedicar una tarde al trekking. Y a pesar de estar a 4200 metros de altura, de día el calor es insoportable. A la noche, y con la llegada del frío, Heber se dio le gusto con un guiso de lentejas.
Las pizzas de anoche estuvieron buenísimas, las hicieron Estela y Viviana.
Nos juntamos con otros guías y las devoramos.
El sol da a las 8 sobre mi tienda y ya es hora de levantarse. Preparo las cosas que llevaré al trekking: máquinas de fotos, video cámara, el abrigo, líquido y un sandwich.
Desayuno una chocolatada con tostadas y empiezo a caminar a las 9.45. Es increíble como tan temprano el sol está sofocando.
Empiezo a ganar altura y me cruzo con un par de grupos que también se dirigen hacia Plaza Francia a 4200 m. No corre viento y las nubes no aparecen, creo que hoy terminaré como un cangrejo de colorado. Llego a un mirador y empiezo a hacer varias fotos por las dudas que se descomponga el tiempo.
Una hora más de caminata y llego a Plaza Francia a las 13.30. Allí me encuentro con cuatro brasileros que estaban intentando la difícil pared de 2700 metros de desnivel entre masas de roca, hielo y nieve. Ellos, que mañana desistirán de seguir, están cocinando unas papas que nunca llegan a estar a punto. Renuncio a mi sandwich y se lo doy a ellos, que aceptan con caras de felicidad.
Hago varias fotos de la pared y comienzo el descenso a las 14.30. El sol parece no dar tregua, es una de las pocas veces que he pasado tanto calor en la montaña, creo que es más fuerte que en una playa.
Luego de un largo descenso llego a Confluencias a las 17, con mucha sed y con hambre. Estela me prepara un par de sandwiches que los devoro al instante. Luego me hidrato bien y empiezo a ordenar las cosas para la transmisión.
A las 18.30 en el campamento se oculta el sol y empieza a bajar la temperatura. Debo cuidar las baterías del frío, pero es casi imposible en este medio.
Por el momento no sé qué hay para cenar, pero espero que sea algo bien suculento: escuché algo de lentejas, creo que será nutritivo y además me permitirá ir más rápido mañana para arriba. Supongo que no hace falta que explique esta parte, pero para los que no entendieron es oportuna una aclaración: gracias a las lentejas creo que subiré a los santos p... Bueno, espero sobrevivir a esta noche, sino me tendré que llevar un rollo de papel higiénico completo.
Amigos, hoy el calor derritió un poco mis pensamientos y frases para enviarles, pero espero ir mejorando. De todas formas mañana tengo un día muy largo, casi 8 horas hasta Plaza de Mulas y, lo peor de todo, cargado (pobrecita mi espaldita
).
Los espero mañana, no me fallen, que cada día trabajo un poco más para que ustedes disfruten de mis relatos. |
Entre caminatas bajo el sol, almuerzo con andinistas norteamericanos y subidas y bajadas abruptas, Heber ya llegó a Plaza de Mulas. La cima está más cerca y Heber con buen ánimo. Mañana es su día libre y promete aprovecharlo para enviar más fotos.
Anoche nos sirvieron dos raciones de lentejas con arroz y chorizo. Estela es una excelente cocinera.
Luego de la cena nos juntamos entre cocineras, porteadores y guías a jugar al Chancho, y hasta la 1 de la madrugada no paramos de reírnos.
Hoy, entre sueños, escucho un ruido ensordecedor: es el helicoptero que pasa para llevar algunas cargas a Plaza de Mulas. A las 8 aparece el arriero que llevará mi bolso a Plaza de Mulas, y quince minutos más tarde empiezo a armar la mochila y a desarmar la carpa.
Desayuno café con leche y tostadas. Me vuelvo a repetir: "el día de hoy será largo".
Viviana me prepara un par de sandwiches mientras yo hago un litro de jugo para la marcha. Una vez ordenado todo comienzo a caminar. Son las 10.35. El sol pica desde temprano y advierto que una vez más será la tortura en el camino. Para empeorar la situación, tengo todos los brazos colorados porque los protectores no me hacen efecto.
Luego de caminar unos 25 minutos por una empinada cuesta llego a la parte superior de Confluencias. Aquí comienza una playa llamada, justamente, Playa Ancha.
Camino 2 horas y media hasta llegar a Ibañez, que es la mitad del camino.
Mientras me siento para almorzar mis sándwich aparecen mis tres vecinos oriundos de USA. Nos sentamos contra una gran roca que apenas nos regala algo de sombra. Al terminar seguimos camino.
A partir de Ibañez comienzan una serie de subidas y bajadas que nos ubican debajo de una famosa cuesta llamada Cuesta Brava: aquí uno reduce el ritmo de marcha debido a su abrupta inclinación. La subo lentamente hasta situarme sobre ella y sigo la marcha hasta el hotel de Plaza de Mulas.
Llego a las 16.30 al hotel donde me reciben Eduardo Ibarra y su señora Mo junto a la legendaria Tota, la persona que se encarga de la cocina y de todas las cosas del hotel, quien me invita un té mientras converso con el matrimonio. Luego de la hidratación me ubican en una habitación para poder estar cómodo y poder realizar la transmisión.
Desarmo los bolsos, saco las baterías y los paneles. Mientras las ubico, la ventana me regala una impresionante panorámica de la ruta normal y la cara Oeste del Aconcagua.
Empiezo a hacer las conexiones entre los convertidores y los aparatos electrónicos y con paciencia bajo las fotos en la Notebook. Una vez que les doy el formato para poder optimizar la transmisión, conecto el ordenador con el teléfono satelital
y allí van mis historias...
Luego de enviar la información descansaré un poco hasta la hora de la cena. Mañana iré al campamento Plaza de Mulas para visitar a amigos y compañeros de trabajo. Será mi día de descanso así que tendré tiempo para enviarles más fotos sobre lo acontecido en el día.
Bueno, es mi tiempo de descanso así que los dejo hasta mañana. Espero algún saludito de aliento, nos vemos mañana. |
Fecha: 7 de Febrero de 2001.
Descanso en Plaza de Mulas
Heber aprovecha su día de ocio y se encuentra con amigos. Comparte paisajes y abrazos y se hace un tiempo para sacar algunas fotos. La noche en el refugio, con buena compañía y comida casera, sirve para cargar las energías antes del cercano ataque final a la cumbre.
Anoche, dentro del refugio, me encontré con amigos que están guíando a un grupo. También pasé un rato conversando con Eduardo Ibarra, el encargado del lugar.
La cena nos reconfortó con una sopa de verduras casera y un bife con arroz preparados por Tota... ¡qué más se puede pedir en esta montaña! La atención y la comida son excelentes.
El refugio de Plaza de Mulas, ubicado a 4200 metros, está a 15 minutos del campamento base Plaza de Mulas, donde se encuentran tiendas-comedor que prestan los mismos servicios que el hotel. En el refugio hay energía eléctrica desde las 20 a las 22, que es lo que dura la cena.
Me acosté alrededor de las 23 y observé desde mi ventana toda la majestuosidad de la montaña, por supuesto que con la ayuda de la luna que estaba casi llena.
Hoy me despertaron los ruidos del grupo que se va al campamento conocido como Cambio de Pendiente o Nido de Cóndores, a 5200 metros.
Son las 8.45. Me levanto y me preparo para ir a tomar el desayuno: café con leche y pan con manteca y mermelada.
A las 10.15 voy hacia el campamento de Plaza de Mulas para visitar a los personajes que año tras año trabajan en la base de esta gran montaña.
Llego y me encuentro con Adriana y Chapulín. Nos saludamos y conversamos sobre rumores de la temporada.
Sigo camino y me encuentro con un amigo chileno que está guiando a un grupo de americanos y suizos. Conversamos "harto con el huevón éste".
De allí me subo unos 150 metros para hacer algunas fotos del campamento
base. Luego regreso y Joaquín, el guía chileno, me invita a almorzar con sus clientes.
Cerca de las 16 me voy a otro campamento y me encuentro a otro gran personaje y amigo, Osvaldo. Después de los abrazos de rigor nos hacemos una foto junto a Chapulín y Adriana.
Los tres son los personajes que están quedando para este final de temporada. Hay muy poca gente y muchos de los otros campamentos ya desarmaron y regresaron hacia Mendoza.
Regreso al hotel caminando despacio y haciendo muchas fotos. El día sigue soleado, pero con algunas nubes que están empezando a entrar desde el Oeste.
Ya en el hotel reviso los paneles solares para ver si cargaron las baterías. Todo está ok., así que me pongo a trabajar una vez más.
Hago todas las conexiones correspondientes y... ahí van algunas fotitos y el informe.
Más tarde veré si es posible darme una ducha. Eso me vendría muy bien después de todo el polvo que me comí ayer desde Confluencias hasta aquí.
¿Que habrá de cenar hoy? Estoy ansioso por saberlo, ¿o debería decir que
estoy hambriento?
Bueno gente, mañana les cuento el resto del día. Estos informes debo
hacerlos temprano por el tema del frío.
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Fecha: 8 de Febrero de 2001.
Estofado en el campamento de Chapulín
En su tercer jornada en Plaza de Mulas, a 4200 metros, Heber continúa aclimatándose. Mientras el asalto final a la cumbre se encuentra cada vez más cerca, aprovecha para distraerse con amigos y contarnos cómo trabaja la patrulla de Plaza de Rescate.
Anoche el menú fue un plato de sopa acompañado por un par de hamburguesas con ensalada.
Luego de la cena, me jugué un partido de Ping pong con un patrulla de la policía de Mendoza. ¿El resultado? No... mejor no lo digo. A las 10 cortaron la luz y a la cama.
Hoy me levanto medio tarde. Son las 9 y salgo a desayunar la típica taza de café con leche, pero esta vez con galletas y dulce de leche. El día es muy bueno. Salgo con todos los equipos para cargarlos de energía a través de los paneles solares.
Mientras hago eso me pongo a conversar con un chico y cuatro chicas brasileras. Se deben estar preguntando si son lindas: a mi pesar, aquí en la montaña, debo decir que sí. Walter, vos que trabajás en líneas aéreas, ya sabés...
Hago notas para algunas radios y a través de ellas pido que me sigan apoyando. Se hacen las 13:30 y me voy a almorzar a Plaza de Mulas. Llego al campamento de Osvaldo y saboreo unas excelentes pizzas.
Sigo camino hacia el campamento de Chapulín. ¿Y con qué me esperan? Con un estofado de pollo y papas. Así que no me queda otra que aceptar y seguir comiendo.
Mientras permanezco en Plaza de Mulas me encuentro con varias personas conocidas. A las 17 regreso al refugio y aprovecho para hacer unas fotos junto a todos los chicos que trabajan allí: Eduardo y María Eugenia Ibarra, Nemecio Medrano (Tota), José Luis García y Rodolfo Vergne.
Algunos apuntes acerca de la seguridad en el Parque
Más tarde, aprovechando que estoy afuera, realizo una pequeña nota con la patrulla de Plaza de Rescate.
Converso con el jefe de Operaciones, David Spinelli, y con el operario de rescate, José Altamirano, quienes me comentan acerca de algunas de las mejoras que se realizaron al funcionamiento de la Patrulla de la Policía de Mendoza en el Parque Aconcagua.
La patrulla está dividida en dos grupos de 7 personas por turno. Los turnos son rotativos y por períodos de 15 días, aunque si surge algún rescate en la precordillera mendocina, quienes guardan turno de descanso en Mendoza deben cumplir con la emergencia.
La patrulla se encuentra a un lado del refugio Plaza de Mulas y se divide en dos: una parte está ubicada en la montaña (este año hay un campamento en Nido de Cóndores a 5300 metros) y la otra hace de soporte en la base. El grupo de altura posee tres patrullas que realizan un patrullaje diario hacia Berlín, a 5850 metros, o Piedras Blancas, a 6.100 metros.
Esta labor se lleva a cabo con la colaboración de guías de montaña, que al cerrar el día de cumbre, se encargan de informar a la patrulla si existe alguien en situación de riesgo. La frecuencia de radio que utilizan es la oficial de guardaparques (142.800 Mhz). A partir de esta nueva temporada se cuenta con el servicio de helicóptero, que aumentó la cantidad de rescates positivos y redujo el número de muertes en lo que va de la temporada.
Comenta la gente de la patrulla que el incremento de rescates (55 hasta el día de la fecha) se debe a que la gente especula más con el servicio de los patrullas y del helicóptero arriesgando un poco más de lo normal.
Bueno gente, ya saben más o menos cómo funciona un poco el Parque Aconcagua. Es bueno recordar que año tras año hay gente preparada que trabaja para resolver eventuales problemas y realizar mejoras en los servicios dentro de esta amigable pero muchas veces comprometida montaña. Si alguna vez vienen por Aconcagua es importante que cuenten con buena información para no encontrarse con sorpresas.
Mañana estaré por Plaza de Mulas, descansando, y posiblemente salga a caminar un poco hacia arriba para continuar aclimatándome.
Espero que les haya gustado el informe de hoy. Nos vemos mañana.
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Fecha: 9 de Febrero de 2001.
Chapulín:
Alcalde de Plaza de Mulas
Heber disfruta de la compañía de personajes que conoce de años: Chapulín, que desde hace 16 años atiende el campamento base y divierte a todos. Pero Heber ya sabe que su decisión de iniciar el ascenso final es hoy.
La cena de anoche fue una sopa acompañado de fideos con tuco.
Ayer me olvidé de contarles que tomé una ducha espectacular. Fue necesario después de haber acumulado tanto polvo en el acercamiento.
Hoy me levanté tarde, y la verdad es que me tomé el día muy tranquilo. Me fui a desayunar un té con pan y dulce de leche casi a las 10.
Luego de preparar los paneles para que carguen las baterías, me fui a Plaza de Mulas una vez más para pasar el día, y de paso ver si puedo ir un poco más arriba a modo de ir aclimatándome en altura.
Paso por la tienda de Osvaldo y luego prosigo la recorrida por otras tiendas para ver a la gente con la que año a año comparto el campo base cuando trabajo como guía.
Sigo camino y veo que se arma una venta de equipos, típico de todos los años. La venta consiste en equipamientos de extranjeros a muy bajo precio.
Luego de una larga visita me reúno con compañeros guías y me invitan a almorzar.
Hablamos sobre los viajes y sobre la temporada. Mientras almorzamos aparece uno de los personajes más reconocidos de Plaza de Mulas, Chapulín.
Hace 16 temporadas que trabaja en la tarea de atender el campamento base y las mulas cuando llegan con la carga.
Chapulín, conocido como el Alcalde de Plaza de Mulas, aparece con una escopeta de agua, y mientras conversamos se lo pasa mojando a las chicas de Plaza de Mulas que pasan por su camino. Todo el campamento ríe y se mantiene entretenido gracias a sus bromas.
Luego del almuerzo regreso al refugio para ordenar el equipamiento que utilizaré en el ascenso.
Una vez terminado, me ocupo de enviar el informe, bajo las fotos de la cámara digital a la notebook y luego las proceso para que puedan ser enviadas. Conecto el teléfono satelital a la notebook y le doy a la tecla de "enviar..." y mágicamente aparece en el portal para que puedan disfrutar día a día el ascenso a la montaña más alta del continente americano.
Hoy fue un día muy tranquilo, creo que me siento bien como para empezar a subir. Esta noche veré como me siento y que decisión tomo.
Debo alimentarme e hidratarme bien, fundamental para que mi organismo se empiece a adaptar a la altura.
Amigos, mañana espero que me hayan enviado más mensajes, esto me estimula para seguir adelante. Hace que siga creyendo que este desafío es algo nuestro y no solo mío.
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Fecha: 10 de Febrero de 2001.
Un maldito dolor de muelas
Corre mucho viento en la montaña y Heber espera que el tiempo no empeore para que no se demore el intento de cumbre. Mientras, juega ping-pong en el refugio y trata de recuperarse de un inesperado dolor de muelas que lo tiene a maltraer.
Anoche jugamos un par de partidos de ping-pong con gente del refugio y luego llegó la gran cena. La entrada, una espectacular sopa de verduras. Después, un pollo a la plancha con puré. Excelente menú: de postre había un flan bastante sabroso.
Me fui a acostar temprano, pero me costó dormirme: me molestaban mucho los labios por cuatro herpes que me están matando.
Entre el dolor y la ansiedad, me dolían hasta las encías y una muela me volvía loco. Resultado: recién a las 5:00 AM pude pegar un ojo. Encima, como hacía bastante calor, daba vueltas y vueltas en la bolsa de dormir.
Mejor les cuento cómo van las cosas hoy. Temprano escucho ruidos en el refugio, a las 10:00 me levanto y voy a la cocina para desayunar algo.
Me preparo un té con unas galletitas, pero con el maldito dolor en los labios. Es lo más incómodo que hay. No me siento muy bien, así que decido no moverme del refugio.
Antes del almuerzo pongo una vez más a recargar baterías con los paneles. Luego hacemos unos partidos de Ping-pong con gente de Buenos Aires que también se aloja en el refugio.
Llega la hora del gran almuerzo. No está Tota, así que cocina Eduardo.
Me siento a la mesa con ellos y también con tres técnicos de la Telefónica, que vinieron a arreglar el teléfono del refugio.
Dentro del refugio hay dos teléfonos que funcionan con monedas, pero alguien puso monedas extranjeras y lo descompensaron. Hace una semana que no funciona.
Volviendo al almuerzo, estuvo excelente: había una picada de salame, jamón, tomate, chauchas, sardinas y no me acuerdo que más.
De entrada una sopa seguida de un plato de morrones rellenos con arroz y carne. Un manjar en la montaña.
Después del almuerzo viene otra partida de ping-pong, partidos ganados y también perdidos, pero además de la montaña ya nos estamos adiestrando en este nuevo deporte.
No hay mucho para hacer, pero es una forma de relajarse y aclimatarse para luego estar en forma optima en la altura. La verdad que este herpes me está matando y me hace sentir mal. Espero mejorar, me estoy curando con una pomada que me dio Moo, la esposa de Eduardo.
Gente que viene y que va dentro del refugio hace que intercambiemos opiniones.
Pasa rápido la tarde y ya es hora de enviar el informe antes de que se oculte el sol.
Esta noche cenaré y me acostaré temprano para recuperar horas de sueño.
Los días están muy buenos, pero hoy corrió mucho viento; espero no empeore el tiempo para poder seguir adelante.
Bueno amigos, eso ha sido todo por hoy, los espero mañana.
P:D: Antes de despedirme le envio un besote enorme a mi hermana Carolina que hoy cumple años. ¡Te quiero Mucho Caro!!..... Saludos para todos.
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Fecha: 11 de Febrero de 2001.
¡Cumbre!
Y Heber cumplió con la cuarta etapa de su alucinante expedición: hizo cumbre en el Aconcagua. Si querés emocionarte con un relato de aquellos, no te pierdas este texto. Mañana, en pleno descenso, habrá más detalles.
La noche anterior al intento de cumbre cenamos unas pastas con una previa de sopa. Luego escuchamos que un grupo llegó hasta el punto más alto del Aconcagua, pero con muchas dificultades por los vientos entrantes. -Seguramente cambiará el tiempo-, pensé. Y ahí mismo lo decidí: en la madrugada saldría con un destino fijo: la cumbre. Sabía que sería largo y me preguntaba cómo me trataría el bendito viento.
Pude dormir muy poco, ya que por mi cabeza vagabundeaban las mil preguntas que uno se hace a la hora de empezar el ascenso final hacia la cumbre.
¿Quién me manda a mí a hacer esto? ¿Cómo estará el tiempo? ¿Tendré la suficiente resistencia para llegar? ¿Hará mucho frío?...
Desayuno un té con pan y a las 3:00 AM comienzo el ascenso desde el refugio.
Cerca de las 3:10 paso por Plaza de Mulas. No hace frío, y ya que parte de la luna me acompaña no utilizo linterna.
Estoy cansado y voy muy lento. Sólo dormí 2 horas, pero además me doy cuenta de que los dos meses y medio sin actividad se están empezando a sentir.
Mientras gano altura siento más el frío. Paso a las 5:00 AM cerca de un campamento llamado Plaza Canadá. Noto que no estoy muy bien, pero igual sigo.
Antes de llegar a un campamento llamado Cambio de Pendiente, a 5200 metros, el viento empieza a correr más intensamente y lo siento bastante helado.
Sigo camino y llego a las 7:45 AM a Nido de Cóndores, a 5300 metros. Llego a la carpa de la Policía y pregunto si puedo entrar. Me reciben amablemente y aprovecho para recostarme un rato, ya que es muy temprano, hace bastante frío y el viento es fuerte.
Me levanto a las 9:00 AM y sigo camino. Mientras empiezo a ganar altura siento más fuerte el viento. Llego al refugio Berlín, a 5850 metros, y una fuerte ráfaga trata de detenerme. Aquí pienso por primera vez en la posibilidad de regresar. No me lo permito y sigo camino, pero algunos me miran como diciendo "qué le pasa a este que va para arriba con semejante viento".
Durante el camino me encuentro con personas que regresan de un lugar llamado Portezuelo del Viento, (ya se imaginarán por que se llama así). Les pregunto y me dicen que es imposible pasarlo. De todas formas sigo: "cuando realmente me toque regresar ya veré qué hago", me digo.
Cerca del mediodía estoy llegando al famoso Portezuelo y me encuentro a un guardaparque que me cuenta que le fue imposible continuar. Y que además le informaron por radio que vendrán ráfagas de más de 100 Km/h.
Yo le contesto que vengo desde abajo y que intentaré hasta que me corran. Me coloco la chaqueta de duvet y me preparo para pasar el Portezuelo. El viento me tira, pero veo que algunas personas ya pasaron y también me animo también.
Haciendo fuerza con los bastones logro que no me tire al piso. En cinco minutos llego a El dedo, un promontorio que te resguarda del viento antes de continuar lidiando con él. Al cruzar el Portezuelo entro a una parte que se llama La Gran Travesía.
Esta travesía empieza con una aceptable inclinación, pero luego se empina y presenta tierra suelta, dificultando aún más la ascensión. Una vez pasada esta parte llego a la muy famosa Canaleta. Éste es un lugar donde además de la altura, complican el ascenso, las piedras y la tierra suelta en una importante inclinación.
Ya es tarde, son las 15:00 cuando comienzo a subirla. Estoy muy cansado y el viento hace que me sienta en un estado bastante feo.
Sigo y sigo, y a las 17:25, ¡CUMBRE! El día es excelente, hay muy buena visibilidad, se ven todas las grandes y pequeñas montañas que acompañan al Aconcagua. El gran problema es el viento que no me permite hacer las fotos. Llego solo y no hay quien me saque una foto. Me hago una, intento usar el automático y no funciona, pero de todas formas tomo a la cumbre con su famosa cruz y con el fondo de la Majestuosa Pared Sur del Aconcagua.
Hace mucho frío y estoy solo, así que a las 17:50 empiezo el descenso. Trato de no detenerme para bajar rápido, y finalmente llego al Refugio a las 22:00.
Allí me están esperando y me preparan una sopa y un bife con tomates.
Tomo mucho jugo porque estoy bastante deshidratado y llevo la jarra a mi pieza ya que seguramente a la noche el cuerpo me pedirá una nueva ingesta de bebida.
Aún muy cansado y con muchas ganas de irme a dormir, no dejo de hacer el trabajo de todos los días. Así que, amigos, una vez más finalizó con éxito la aventura en esta gran montaña.
Ahora me voy a dormir y mañana les cuento más sobre el Aconcagua.
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Fecha: 12 de Febrero de 2001.
Descanso merecido
Tras el enorme esfuerzo de ayer, con el que conquistó la cumbre del Aconcagua, Heber descansa y nos cuenta algunos secretos sobre la ruta que lo condujo al "Techo de América".
Anoche esperaba terminar de enviar el informe para poder descansar. Casi simultáneamente apagué los equipos y cerré mis ojos cansados para empezar parte de la recuperación.
Hoy me despierto a las 8:30, pero me levanto una hora después. Sólo pienso en el arduo ascenso de ayer y en los próximos objetivos de este gran proyecto.
Desayuno té con pan y queso untable, pero esta vez doble ración.
Termino el desayuno y me acerco a la gente de la compañía telefónica que instala las nuevas cabinas en el refugio (una nueva comodidad para el resto de la temporada y la del año próximo). Creo que es bueno estar comunicado con los seres queridos desde un lugar inhóspito como la montaña más alta de América.
Es increíble ver a una persona comunicándose y tranquilizando a la gente que la estima y la espera desde una gran ciudad de cualquier rincón del Planeta Tierra.
Hoy llegan 11 mulas de una expedición que bajó más temprano. Y aunque espero poder enviar mis cosas con ellas, no sé si habrá lugar.
Llega el momento del almuerzo: la sopa de todos los días y un abundante plato de tallarines. Pero como un plato no es suficiente, aprovecho la ventaja de conocer a la gente del refugio y con discreción pido otro (para el muchacho que está en crecimiento).
Termino el segundo plato y llega el postre: una sandía espectacular que también merece ser repetida, aunque ya no tengo cara para solicitarla.
Luego de almorzar me confirman que en las mulas tengo lugar para el bolso, y como ya es un poco tarde para bajar a Puente del Inca, el bolso baja pero yo me quedo hasta mañana para bajar temprano.
Más tarde tomo una ducha increíble que se encarga de eliminar el polvo que me envolvió ayer.
Luego me afeito y descubro mi cara destruída por las secuelas de la baja temperatura. Observo con detenimiento la imagen que me devuelve el espejo y encuentro mis labios afectados por el herpes, el frío y el viento.
El día de hoy fue de descanso tras el esfuerzo de ayer. Mañana espero bajar a Puente del Inca, y en lo posible, llegar a casita con la familia.
Guía para refugiarse dentro del gigante
Ayer me comprometí a contarles algo más sobre Aconcagua. Aquí les envío un par de imágenes de algunos refugios que tomé durante el descenso.
El ascenso del Aconcagua se comienza desde su base, llamada Plaza de Mulas, a 4200 metros. A partir de allí hay varios campamentos que se pueden utilizar (la elección de los mismos se realiza según el criterio de las personas y compañías o guías que dirijan el grupo):
El más cercano es Plaza Canadá, a 4800 metros, al que se llega tras unas tres horas de caminata. A una hora más, a 5200 metros, se encuentra "Cambio de Pendiente".
Más adelante, a 5300 metros, llegamos a Nido de Cóndores, uno de los campamentos más usados.
Caminando dos horas y media encontramos Berlín, a 5850 metros. Allí se pueden colocar las carpas o utilizar algunos de los tres refugios disponibles según la demanda, en tanto que en los anteriores campamentos sólo se utilizan carpas o tiendas de alta montaña.
A 20 minutos se halla Plaza Cólera, un campamento muy poco utilizado aunque uno de los más limpios que quedan en la montaña.
Luego quedan dos que fueron escasas las veces que los utilizaron: Piedras Blancas, a 6000 metros, y el último e inhabitable, Refugio Independencia, que se encuentra a una hora más de camino, a 6200 metros.
A partir de Berlín, que es el punto más utilizado para el ascenso a la cumbre, se está a 7 horas promedio de la cumbre principal del Monte Aconcagua, de 6962 metros.
El descenso se realiza por el mismo camino y casi siempre en la mitad de tiempo empleado para el ascenso.
Bueno, espero haberlos orientado un poco con respecto al ascenso al Aconcagua. Los espero mañana para presentar una reflexión acerca de esta expedición y para realizar los agradecimientos correspondientes a todas aquellas personas que de alguna manera me ayudan en este gran desafío, que, como ya lo he dicho antes, es de todos (ya que sin el apoyo de sus e-mails no tendría la suficiente energía positiva que se necesita a la hora que queman las brasas).
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Fecha: 12 de Febrero de 2001.
Descanso merecido
Tras el enorme esfuerzo de ayer, con el que conquistó la cumbre del Aconcagua, Heber descansa y nos cuenta algunos secretos sobre la ruta que lo condujo al "Techo de América".
Anoche esperaba terminar de enviar el informe para poder descansar. Casi simultáneamente apagué los equipos y cerré mis ojos cansados para empezar parte de la recuperación.
Hoy me despierto a las 8:30, pero me levanto una hora después. Sólo pienso en el arduo ascenso de ayer y en los próximos objetivos de este gran proyecto.
Desayuno té con pan y queso untable, pero esta vez doble ración.
Termino el desayuno y me acerco a la gente de la compañía telefónica que instala las nuevas cabinas en el refugio (una nueva comodidad para el resto de la temporada y la del año próximo). Creo que es bueno estar comunicado con los seres queridos desde un lugar inhóspito como la montaña más alta de América.
Es increíble ver a una persona comunicándose y tranquilizando a la gente que la estima y la espera desde una gran ciudad de cualquier rincón del Planeta Tierra.
Hoy llegan 11 mulas de una expedición que bajó más temprano. Y aunque espero poder enviar mis cosas con ellas, no sé si habrá lugar.
Llega el momento del almuerzo: la sopa de todos los días y un abundante plato de tallarines. Pero como un plato no es suficiente, aprovecho la ventaja de conocer a la gente del refugio y con discreción pido otro (para el muchacho que está en crecimiento).
Termino el segundo plato y llega el postre: una sandía espectacular que también merece ser repetida, aunque ya no tengo cara para solicitarla.
Luego de almorzar me confirman que en las mulas tengo lugar para el bolso, y como ya es un poco tarde para bajar a Puente del Inca, el bolso baja pero yo me quedo hasta mañana para bajar temprano.
Más tarde tomo una ducha increíble que se encarga de eliminar el polvo que me envolvió ayer.
Luego me afeito y descubro mi cara destruída por las secuelas de la baja temperatura. Observo con detenimiento la imagen que me devuelve el espejo y encuentro mis labios afectados por el herpes, el frío y el viento.
El día de hoy fue de descanso tras el esfuerzo de ayer. Mañana espero bajar a Puente del Inca, y en lo posible, llegar a casita con la familia.
Guía para refugiarse dentro del gigante
Ayer me comprometí a contarles algo más sobre Aconcagua. Aquí les envío un par de imágenes de algunos refugios que tomé durante el descenso.
El ascenso del Aconcagua se comienza desde su base, llamada Plaza de Mulas, a 4200 metros. A partir de allí hay varios campamentos que se pueden utilizar (la elección de los mismos se realiza según el criterio de las personas y compañías o guías que dirijan el grupo):
El más cercano es Plaza Canadá, a 4800 metros, al que se llega tras unas tres horas de caminata. A una hora más, a 5200 metros, se encuentra "Cambio de Pendiente".
Más adelante, a 5300 metros, llegamos a Nido de Cóndores, uno de los campamentos más usados.
Caminando dos horas y media encontramos Berlín, a 5850 metros. Allí se pueden colocar las carpas o utilizar algunos de los tres refugios disponibles según la demanda, en tanto que en los anteriores campamentos sólo se utilizan carpas o tiendas de alta montaña.
A 20 minutos se halla Plaza Cólera, un campamento muy poco utilizado aunque uno de los más limpios que quedan en la montaña.
Luego quedan dos que fueron escasas las veces que los utilizaron: Piedras Blancas, a 6000 metros, y el último e inhabitable, Refugio Independencia, que se encuentra a una hora más de camino, a 6200 metros.
A partir de Berlín, que es el punto más utilizado para el ascenso a la cumbre, se está a 7 horas promedio de la cumbre principal del Monte Aconcagua, de 6962 metros.
El descenso se realiza por el mismo camino y casi siempre en la mitad de tiempo empleado para el ascenso.
Bueno, espero haberlos orientado un poco con respecto al ascenso al Aconcagua. Los espero mañana para presentar una reflexión acerca de esta expedición y para realizar los agradecimientos correspondientes a todas aquellas personas que de alguna manera me ayudan en este gran desafío, que, como ya lo he dicho antes, es de todos (ya que sin el apoyo de sus e-mails no tendría la suficiente energía positiva que se necesita a la hora que queman las brasas). |
Fecha: 13 de Febrero de 2001.
Del cielo a casa
Tras conquistar el Pico de América, de 6962 metros, Heber regresa a su hogar. Y aunque ya piensa en el próximo destino de la "Expedición siete cumbres", el Kilimanjaro, un león africano de 5895 metros con la selva rendida a sus pies, saca las conclusiones del viaje y no se olvida de los agradecimientos.
De regreso a casa y en espera para el próximo... si hay dinero. Se que debo levantarme temprano, pero cuesta bastante. Son las 8:45 y empiezo a preparar todo antes de desayunar. Voy a la cocina y están los muchachos de la compañía telefónica listos para el descenso. Se ofrecen para acercarme a casa ya que tienen vehículos en Horcones -Puente del Inca-. Hago las últimas fotos junto a Chispa, Moo y Eduardo. Aún no estoy listo, pero nos ponemos de acuerdo en juntarnos abajo ya que ellos se adelantan. Salgo a las 10:40 y en un par de horas alcanzo a Julio, Ricardo y Silvio (equipo de Telefónica). Ellos son los encargados de la dura tarea de comunicar a la gente en plena montaña. No sólo arreglaron los inconvenientes del único teléfono que había en el refugio, sino que también instalaron dos cabinas nuevas (ver foto) que se utilizarán hasta fin de la temporada (que es en marzo) y en la que vendrá.
Continuamos el descenso juntos y llegamos a las 16:00 a Horcones (puesto de Guardaparques). Ellos tienen sus vehículos en este puesto, así que subimos hacia Puente del Inca. Aquí almorzamos unos bifes de cóndor (bife con huevos, ensalada y papas fritas) acompañados de gaseosas y cervezas. Luego de terminar nuestro almuerzo nos vamos a buscar las cargas que traen las mulas. Cargamos todo y nos vamos a casa luego de haber compartido un lindo descenso conversando sobre futuros proyectos y los problemas de conseguir el dinero para continuarlos. Aquí jugué de local, pero la próxima será de visitante: nada menos que en África y con el Kilimanjaro. Sólo espero contar con el apoyo de las empresas y por supuesto con el de ustedes. Nos encontramos en el próximo...
Conclusiones
Este viaje a Aconcagua me sirvió para alentarme a mí mismo y no decaer por la falta de recursos para continuar el proyecto, y también para hacerme creer que aún puedo conseguir esto y mucho más.
Aconcagua me costó mucho en la forma en que salió. Los dos meses y medio sin actividad se notaron a la hora del gran ascenso. Pero esto se debió a que me dediqué a tratar de conseguir los recursos para el proyecto y no al entrenamiento para la verdadera montaña. Sólo espero conseguir el gran apoyo empresarial y así antes de fin de año terminar este gran proyecto que comparto con ustedes. Su participación hace que nunca decaiga, ya que esto lo considero nuestro, un verdadero trabajo de equipo.
Quiero destacar que este viaje también me ha gratificado con nuevos amigos: Ricardo, Julio, Silvio, Gonzalo, Alvaro, y todos aquellos que de alguna manera compartieron estos 10 días de montaña.
Agradecimientos
Quiero agradecer a todos los que me apoyaron, ayudaron y colaboraron para que esto fuera posible: Manuel Martín (Turismo Aymará); María Eugenia y Eduardo Ibarra, Tota, Horacio y Chispa ( Refugio Plaza de Mulas); Grupo de Rescate de la Policía de Mendoza; Unifón Global; Ricardo, Julio, Silvio (Telefónica de Argentina); Mariano Melamed (Aventurasur.com); Peter Hyland (Survive); Martín Nahara (Revista Gente); Sebastían Panceira (Gore-Tex); Sr. Levrino (Municipalidad de la Ciudad de Mendoza); Fernando y Daniela Martínez (Makalu); Clara Gil (Salomon-Adidas); Diario Los Andes; Chandón e IBM Argentina. Para ellos y a quienes esté olvidando nombrar, mi mayor agradecimiento |
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